Huerta

Cada día nos concientizamos más de la importancia de una alimentación saludable y del papel que el consumo de frutas y hortalizas naturales juega en nuestro bienestar, por lo que son muchos los que sueñan con el huerto familiar.

No es necesario contar con un gran terreno para hacer realidad tu sueño de crear un huerto familiar, basta con tener un pequeño patio o una terraza donde colocar una jardinera amplia en la que puedas cultivar hortalizas sin añadidos químicos para tu consumo diario.

Afortunadamente, la mayoría de las hortalizas toman entre uno y cinco meses para que estén listas para cosechar y disfrutara de alimentos frescos y de mejor calidad que los que se compran en el mercado.

Para construir nuestro huerto familiar vamos a utilizar jardineras de madera montadas sobre un pedestal, que nos brindan un excelente sustrato para sembrar hortalizas y además poseen cualidades decorativas que embellecerán nuestros espacios al aire libre, ya sea un jardín, una terraza o un pequeño patio cerrado.

Cómo construir el huerto familiar

Huerto familiar

Es importante determinar la superficie que vas a asignar a tu huerto para diseñar la caja acorde a tus posibilidades y necesidades. Debes asegurarte de que haya suficiente espacio alrededor de la jardinera para que manipules las hortalizas con comodidad. Puedes construir la jardinera tú mismo o encargarla a un carpintero que la fabrique a la medida.

Si vas a colocar más de una caja, debes dejar un espacio generoso entre las cajas. Escoge madera sin tratar para las cajas, para evitar que alguna sustancia química pase a tus cultivos. Utiliza listones de madera para separar los cultivos y cubre el fondo de la caja con plástico para paisajismo.

Utiliza un buen sustrato colocando tierra preparada con un buen compost para macetas. Antes de comenzar tus cultivos, asegúrate de tener un grifo cerca para facilitar el riego, ya que deberás regarlas cada dos o tres días dependiendo de la época del año.

Una de las ventajas de las jardineras es que puedes conjugar la huerta con el jardín e intercalar algunas plantas florales con tus hortalizas para hacer un conjunto decorativo a la vez que utilitario.

Las hortalizas que puedes cultivar en tu huerto familiar incluyen variedades de ciclo corto, que ubicarás en el centro de la jardinera y variedades de ciclo largo, que situarás en la periferia. También debes separar las especies bajas de las que son más altas.

Lechugas, cebollas, ajo, rábanos, zanahorias y acelgas, ocuparán la parte central de la jardinera por ser de crecimiento rápido. Las plantas de mayor porte, como tomates, pimientos y berenjenas no son muy aptas para jardineras, es preferible sembrarlas en macetones aparte o en tierra firme. El riego de la jardinera debe hacerse por aspersión.

Algunas de las plantas deberás sembrarlas en semilleros previamente para luego trasplantar las plántulas cuando estén más fuertes. Puedes hacer un buen semillero con los cartones de leche, vasos plásticos, botellas plásticas o latas de aceite.

Es importante rotar el tipo de hortalizas que siembres y no repetir dos ciclos la misma porque el sustrato se verá empobrecido. Si deseas sembrar directamente, elige remolachas, zanahorias, ajo, cilantro y rábanos, que son más resistentes y no requieren de semillero.

Siempre debes vigilar la calidad de las semillas que utilizas. Una buena semilla germina rápidamente y ofrece una planta vigorosa.

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