El Abeto de Normandía, que lleva el nombre científico Abies nordmanniana Spach, es una de las especies más utilizadas como árboles de Navidad, que si bien en un principio era un árbol forestal cada vez más es usado con fines ornamentales.

Se trata de un árbol con un porte en forma piramidal que necesita vivir en climas frescos y con humedad ambiental. Los mismos requieren estar en lugares donde no reciban mucha luz solar directa, sobre todo en su etapa de crecimiento.

Los Abetos de Normandía cuentan con hojas de 2 a 3 centímetros de largo, al tiempo que sus flores son conos cilíndricos de color pardo rojizo o verdes, los cuales son erguidos y solitarios y se encuentran en la zona superior. Los mismos tienen una longitud de unos 15 centímetros.

Esta especie logra conservar las agujas por mucho más tiempo que otros árboles que también se utilizan en Navidad como la pícea o el abeto rojo, al tiempo que es muy resistente a las heladas y a diversas enfermedades.

En caso que se quiera reproducir el abeto de normandía se pueden utilizar las semillas. Para ello se debe estratificarlas en frío a 4 grados (dos meses), o directamente sembrarlas en otoño. Otra posibilidad es hacerlo por medio de esquejes e injertos, lo que permitiría conservar sus mismas características estéticas.

Usos de los Abetos de Normandía

Los Abetos que quieran ser destinados para elaborar un árbol de Navidad deben ser cultivados especialmente con ese fin, ya que no está permitido que se los recoja de los bosques. En estos lugares pueden llegar a alcanzar una altura de unos 60 metros.

Un detalle que siempre caracterizó a los Abetos de Normandía es que su madera es muy fuerte, motivo por el cual antiguamente era utilizada como vigas en la construcción de edificios. Por otra parte, la misma también ha sido usada en algunos lugares para la elaboración de instrumentos musicales.

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