Los gansos sólo pueden criarse si se dispone de hierba en abundancia pues son aves esencialmente herbívoras. Si el huerto es grande, merece la pena comprar algunos animales jóvenes al comienzo del verano y cebarlos para el invierno y, desde luego, Navidad. Además de hierba hay que darles las lechugas y otras verduras sobrantes de que se disponga, y una quincena antes de sacrificarlos se los ceba con harina de cebada o patatas hervidas.

Si se quieren criar gansos en lugar de engordar ejemplares jóvenes hace falta tener un macho, aunque es suficiente con comprar al principio algunos huevos y dárselos a incubar a una gallina clueca. Ella los sacará adelante y cuidará de los pequeños. Mucha gente suele tener dos o tres hembras por cada macho, aunque después de 20 años he llegado a la con­clusión de que es mejor con tener una pareja. Es una especie monógama por naturaleza. Si se deja que la hembra se colo­que encima de los huevos en el momento preciso, ayudada y protegida por el macho, al cabo de los años se logran más gansos vivos que si hay otra hembra más o menos molesta intentando apoderarse de los huevos o poniendo otros en una nidada ya iniciada.

Otro factor a tener en cuenta es que los gansos no se apa­rean con tanta facilidad como los patos o las gallinas. Es muy probable que una pareja tenga que estar junta como mínimo seis semanas antes del apareamiento y pueden pasar tres años hasta que la hembra esté en condiciones de criar. Pero una vez compenetrada una pareja, tienen por delante una larga vida productiva. Existen récords admitidos con serias dudas, de hembras que han estado criando durante más de 70 años, pero un promedio de diez años para la hem­bra y cinco para el macho es lo correcto. Son en general bue­nos padres y cuidan de los polluelos. Los huevos tardan 28 días en eclosionar.

Hay que asegurarse de que la hembra que está incubando recibe el suficiente alimento pues es frecuente que se resista a abandonar los huevos para ir a comer. Cuando los polluelos están en condiciones de abandonar el nido hay que dejarlos salir con su madre. Si se los deja comenzarán a pastar antes de cumplir un día de edad y crecerán a base de hierba. Durante las tres primeras semanas de vida se los alimenta con pan mojado en leche. Crecen muy de prisa durante las 12 primeras semanas, edad a la que alcanzan las dos terceras partes de su peso adulto.

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