Cuidados de la planta de hibisco

Conocida como flor del beso o hibisco, el Hibiscus rosa-sinensis es una planta de la familia Malvaceae que se ha convertido en una de las favoritas de los jardines en todo el mundo, por ser de hoja perenne y por sus hermosísimas flores. Los cuidados de la planta de hibisco son sencillos, de modo que puedes plantarla en tu jardín aunque no tengas mucha experiencia.

El hibisco prefiere el sol directo, los climas cálidos y secos, que te aseguran una planta florida casi todo el año. Su cultivo es muy sencillo en estos climas, no necesita más que regarlo y alguna poda.

A pesar de provenir de un clima tropical, puedes plantarlo en cualquier clima, aunque el frío puede hacerle daño si no recibe cuidados especiales.

Debido a su resistencia y belleza, se han creado gran variedad de híbridos que nos dan los diversos colores, tamaños y formas de sus flores. La mayoría de los hibiscos que encuentras en los viveros y tiendas de plantas son híbridos, por lo que debes determinar las características que necesitas antes de adquirir uno.

El cuidado básico que necesita la planta de hibisco es tener sol directo y una temperatura cálida todo el año. De modo que si vives en zonas frías o de climas muy variables, lo mejor será que plantes tu hibisco en una maceta, así podrás entrarlo en caso de temperaturas extremas.

El único problema que puede presentar un hibisco de interiores, es que no reciba sus seis horas diarias de sol. En este caso no tendrás flores, e incluso podría perder las hojas. Tu hibisco se secaría hasta que llegara la primavera, cuando volvería a florecer.

 

Riego de la planta de hibisco

Mantén a tu hibisco bien hidratado, sin que la tierra se encharque. Con regarlo un par de veces a la semana debe bastar. A menos que cuando vayas a regar nuevamente notes que el suelo todavía está mojado. Si es así, aguarda a que se seque para volver a regar, porque podrían pudrirse sus raíces.

 

Sustrato y fertilización de la planta de hibisco

El mejor suelo para hibiscos es el aireado y suave. Cava un hoyo el doble de ancho que la maceta de la planta y luego rellena con tierra fértil, pero sin compactar.

El mejor fertilizante es el compost orgánico, que aporta sus nutrientes naturales y no representa un riesgo para la salud.

Si deseas dar alguna forma especial a tu hibisco, puedes lograrlo fácilmente con la poda. Con unos pocos cuidados tendrás una planta vigorosa y florida todo el año para alegrar tu jardín.

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