Cultivos con mulching

No es que sea un descubrimiento reciente, de hecho es algo que ocurre en la naturaleza, pero el mulching es una técnica muy utilizada en la agricultura tradicional, donde el suelo es cubierto por diversos materiales que funcionan como un acolchado o mulching, que evita que el terreno tenga contacto directo con el medioambiente y se erosione.

En agricultura, se procede a cubrir el suelo cultivado con materiales diversos que ofician como abrigo del terreno y lo protegen de la evaporación durante el verano y de las heladas en invierno, también pueden aportar nutrientes o proteger de las malas hierbas.

El mulching puede ser de dos tipos, orgánico o inorgánico, cada uno con sus ventajas. Estas capas protectoras tienen un espesor de 5 a 10 centímetros y pueden incluso tener un carácter ornamental, dependiendo del tipo de material.

Esta técnica permite aumentar la retención del agua en el terreno, evitar las malas hierbas, proteger de las heladas o enriquecer el suelo, con todo esto se disminuyen las tareas de mantenimiento.

Mulching inorgánico

Mulching inorgánico

Los materiales utilizados para el mulching inorgánico son muy dispares, los plásticos y las gravas, son los más empleados. Los plásticos son muy económicos y permiten salvaguardar a los cultivos del clima y contribuyen al desarrollo de las plantas y sus frutos.

Los plásticos transparentes permiten el pasaje de la luz solar y aumentan la temperatura del suelo favoreciendo el crecimiento. Los plásticos negros se utilizan para evitar las malas hierbas. Por eso son más usados en agricultura, donde no importa la estética.

La grava y las rocas tienen un mejor aspecto, por lo que se utilizan principalmente en jardines, donde podemos optar por gravillas, marmolinas o gravas, que brindan protección y resultan muy atractivas a la vista.

La puzolana es empleada por su coloración negra como un contraste con las plantas o césped, y también se utiliza combinada con gravas de otros colores, formando diseños decorativos.

Todos los tipos de mulching inorgánico tienen una duración prolongada, manteniendo sus cualidades por mucho tiempo.

Mulching orgánico

Mulching orgánico

Si bien el mulching orgánico tiene una duración corta, aporta numerosos nutrientes al terreno enriqueciéndolo. Los más utilizados son la viruta de madera, la paja y la corteza de madera.

La paja tiene una descomposición rápida por lo que no es muy durable y resulta un buen recurso para cultivos de verano, que no requieran protección en invierno.

La viruta y la corteza son de descomposición más lenta, a lo que se suma su aspecto atractivo por lo que resultan muy decorativos en jardines rústicos.

Otros materiales de rápida descomposición son el estiércol, el mantillo o la turba, muy nutritivos para el suelo, pero poco atractivos estéticamente.

La gran ventaja de los materiales para mulching es que los puedes combinar entre sí, obteniendo mejores resultados estéticos y de protección.

Mas noticias sobre : Técnicas
Comentarios : (0)