Las judías verdes no son tan resistentes como las habas. Maduras y secas constituyen una excelente fuente de proteínas para el in­vierno.

Suelo y clima:
Se las planta cuando el suelo ya esté caliente en verano. Prefieren que sea ligero o mejorado con compost y con un pH aproximado de 6,5.

Tratamiento del suelo:
No debe encalarse si el terreno no es demasiado ácido. Cuanto más humus pueda incorporarse con la cava tanto mejor.

Multiplicación:
Se siembran las semillas distanciadas 30 cm en surcos separados 60 cm; con el método del bancal profundo las semillas deben guar­dar una distancia de 10-15 cm entre sí. Merece la pena sembrar dos semillas en cada punto y eliminar la planta más débil después de que germinen. Para tener judías tempranas se las hace germinar en semilleros dentror de invernadero.

Cuidados durante el crecimiento:
Hay que mantener la parcela desherbada y el suelo suelto.

Plagas y enfermedades:
Gusano gris: Para mantenerlos alejados se coloca un collar de car­tón de 8 cm alrededor del tallo de cada planta. Se le pone de tal manera que queda separado del tallo 1 cm, hundido 2,5 cm en el suelo y asomando 5 cm por encima. Otra alternativa es disponer un anillo de cenizas de madera alrededor de cada planta.
Gusano alambre: Para librarse de ellos se les ha de capturar en invierno, para lo cual se entierran trozos de patata a 15 cm de pro­fundidad separados entre sí unos 90 cm. Se marcan los sitios con un palo y cada noche se sacan con cuidado para destruir los gusa­nos acumulados.

Recolección y almacenamiento:

Igual que todas las judías, las verdes se cultivan para dos fines: para obtener las vainas verdes con las semillas inmaduras y para desgranarlas y secarlas. Esto último se hace cuando maduran, se cuelgan las plantas boca abajo en un cobertizo y cuando se las necesita se extraen. La recolección debe hacerse a mano. Se las guarda también verdes en sal.

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