Las habas de soja se comen verdes en la vaina o se las seca. En ambos casos son muy ricas en proteínas. Se las muele para obtener aceite y la harina resultante se añade a la de cereales para preparar un pan muy rico en proteínas.

Suelo y clima:
La soja crece bien sólo donde hace calor. No le importan los suelos ligeramente ácidos, prefiere que sean ricos en materia orgánica y crece en medios bastante húmedos.

Tratamiento del suelo:
El suelo lleno de humus requiere una labor ligera con la laya. En caso contrario se hace una cava profunda y se encala hasta obte ner un pH de 6,5.

Multiplicación:
Se siembra al exterior a principios del estío; una buena costumbre es hacerlo cuando florecen en plenitud los manzanos. Se colocan las semillas en las hileras a 2,5 cm de profundidad y separadas 8 cm, que, en el caso del método del bancal profundo será de 10 cm. Cuando no hayan sido cultivadas con anterioridad hay que inocular las semillas con bacterias nitrificantes ya que es muy probable que en el suelo no exista la bacteria pertinente.

Cuidados durante el crecimiento:
Hay que eliminar con todo rigor las malas hierbas y acolchar con compost si es posible.

Plagas y enfermedades:
La soja es muy resistente pero sufre de diversas enfermedades pro­ducidas por los hongos. Para evitarlo se hace una adecuada rotación de cultivos.

Recolección y almacenamiento:

Las habas de soja se recogen verdes y se comen enteras, o bien se espera a que maduren en cuyo caso se las cuece con agua o al vapor durante unos minutos antes de pelarlas. También se las cuelga y deja secar.

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