Las patatas, tomates, pimientos y berenjenas son miem­bros de las Solanáceas. Hay un carácter un poco exó­tico dentro de esta familia puesto que comprende espe­cies tan sombrías como la belladona y el tabaco, así como anuales tropicales tan deliciosas como los pimien­tos verdes y los colorados.

Pero no hay nada de exótico en la patata. Incluso aquel eximio agricultor y escritor de principios del siglo XIX William Cobbett la llamó “la raíz indolente” pues creía que suplantaría al trigo, cuyo cultivo y poste­rior tratamiento constituían para él la cuna de las virtu­des inglesas.

El otro miembro importante de la familia es el tomate, emparentado con la patata hasta tal punto que se ha creado un híbrido de ambos que produce patatas en sus raíces y tomates en los tallos, aunque de inferior calidad unas y otros. Tanto las patatas como los toma­tes y los pimientos verdes y rojos proceden de las regio­nes tropicales de América central y meridional.

La mayoría de las solanáceas comestibles proceden de esas regiones por lo que requieren un suelo muy rico, húmedo y fértil, similar en lo posible al de la jungla tro­pical, tan rico en mantillo. Además, ninguna de las solanáceas alimenticias resiste las heladas, lo cual signi­fica que en los climas fríos hay que hacerlas germinar en interior o no plantarlas hasta que haya pasado el pe­ligro.

Tienen diversas plagas y enfermedades en común y por eso es aconsejable cultivarlas en el mismo bancal o en la misma hoja del cultivo rotatorio. De esta manera se deja descansar la tierra durante el ciclo de cuatro años, con lo cual no hay posibilidad de que aparezcan enfermedades o se acumulen las plagas. Algunas hete-roderas, por ejemplo, se multiplican hasta alcanzar pro­porciones enormes si se cultivan patatas y tomates con excesiva reiteración en un mismo terreno. No deben tocarse nunca estas plantas cuando los dedos han estado en contacto con tabaco, pues éste es también un miembro de las solanáceas y contiene con frecuencia el virus del mosaico.

Uno de los grandes valores de la mayoría de las plan­tas de esta familia es su riqueza en vitamina C. Las patatas son la principal fuente de ésta para la mayor parte de los habitantes de las regiones templadas y los chiles o pimientos rojos la más rica en muchas regiones de los trópicos. La razón por la que los indios comen curry picante es para ingerir vitamina C.

La vida sería más pobre si no existiera esta familia de extrañas plantas, de tallo blando, ávidas de potasio y con aspecto tropical.

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